La rebelión de las máquinas, las máquinas pensantes

Lun, 07/01/2013 - 16:01 -- Andrés Mejía
La rebelión de las máquinas, las máquinas pensantes

El mundo occidental desde el nacimiento de las Tecnologías de información ha tenido terror a las máquinas inteligentes. Uno de los primeros lenguajes de programación en los 70s, año cero de la informática, fue la Inteligencia Artificial. Programas inteligentes capaces de aprender y tomar decisiones.

El temor a las máquinas pensantes en 1970, detuvo el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Aunque continuó a pesar de las reacciones, su desarrollo fue lento y cuando se llegó a utilizar, se camuflaba el concepto de Inteligencia Artificial.

Las primeras manifestaciones se aplicaron a la industria del automóvil, bajo el nombre de máquinas automatizadas. En realidad eran robots capaces de tomar decisiones en la linea de producción. Realizaban acciones aparentemente automatizadas como poner tuercas, pero eran y son máquinas capaces de tomar decisiones con instrucciones precisas. Un ejemplo es de poner las llantas y pernos en un auto, el robot de función específica es capaz de tomar la llanta, decidir si es la correcta y luego de ello poner los pernos para asegurarla. Todo ello con una precision milimetrica, ajustando las tuercas con la presión exacta y tomar decisiones en el proceso como no poner una llanta de 5 pernos si tan solo tiene 4.

Hoy día existen decenas de miles de robots funcionando en la industria, desde las líneas de producción de automóviles hasta la microelectrónica. Inicialmente los gremios de trabajadores reaccionaron a la implementación de estos robots, pero lentamente han sido aceptados y hoy día es una necesidad en las líneas de producción.

La polémica Inteligencia Artificial empieza con los psicólogos quienes afirma que la inteligencia es una cualidad exclusiva del hombre. La inteligencia (del latín intellegentĭa) es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas. En esta medida, sí una máquina es capaz de satisfacer estos requisitos podríamos denominarla una máquina inteligente. Esta es la función de la Inteligencia Artificial y la Robótica.

La cultura occidental ha creado una barrera en torno a las máquinas inteligentes, esos temores se han llevado a novelas de ciencia ficción y a la gran pantalla. Pero hasta el momento se limitaba a ficción, hoy día esos temores ya tienen forma.

Universidad de Cambridge, que junto con el cofundador de Skype, Jaan Tallinn, anunciaron esta semana la creación de un Centro para el Estudio de Riesgos Existenciales (CSER), el cual -entre otros temas- analizará cuán plausible es la idea de que un día las máquinas inteligentes se vuelvan en nuestra contra.

Anders Sandberg y Nick Bostrom, filósofos de la Universidad de Oxford, estiman en su trabajo "Emular un cerebro completo: un mapa de ruta" que a mediados de este siglo ya seremos capaces de reproducir un cerebro humano en silicio. La inteligencia artificial podria empezar a superar a la humana para el 2050, pero al ritmo de desarrollo de las TIC esto podria ocurrir antes.

El bioquímico y escritor de novelas de ciencia ficción de origen ruso, Isaac Asimov, en 1950 con su recopilación de relatos, Yo, Robot, ya pone en el tapete el tema de las máquinas inteligentes y el temor del hombre hacia ellas. El tema de la robotica lo retoma a partir de 1983.

Dentro del entorno de fantasía de Asimov expone las posibilidades tecnológicas que harían posible las miles de millones de operaciones que deberá realizar una máquina para tener una inteligencia mayor que la del hombre. Asimov lo denominó cerebro positrónico y es lo mismo que un procesador de hoy día, con una gran diferencia, en vez de ser conexiones en 2 dimensiones (X-Y), son conexiones en 3 dimensiones (X-Y-Z). Aún no hemos llegado a esta tecnología, pero no estamos de ello, teóricamente es posible, pero en la práctica el problema es de calor.

Las tres leyes de la robotica

Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.

Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Estas tres leyes aparecen por primera vez en un relato de Asimov en 1941 y son la base y fundamento para todos sus escritos sobre robótica. Según el propio Asimov, la concepción de las leyes de la robótica quería contrarrestar un supuesto "complejo de Frankenstein", es decir, un temor que el ser humano desarrollaría frente a unas máquinas que hipotéticamente pudieran rebelarse y alzarse contra sus creadores.

De la fantasía a la realidad

La aceptación de los robots en la cultura occidental es nula y muy reservada, sin embargo los robots en la cultura oriental son muy aceptados y es japon lider indiscutible en robótica. En 2002 Honda y Sony, comenzaron a vender comercialmente robots humanoides como «mascotas». Los robots con forma de perro o de serpiente se encuentran, sin embargo, en una fase de producción muy amplia, el ejemplo más notorio ha sido Aibo de Sony. En una decada las aplicaciones en robotica han avanzado notablemente, existen 2.300 robots quirurgicos y los robots para labores domesticas son ya muy populares en Japón.