La ciudad del futuro

Mié, 06/03/2013 - 16:28 -- Andrés Mejía

Vivimos en un impetuoso mundo de nuevas tecnologías, las cuales gracias a la presión ecologista y crecimiento sostenible nos trae alternativas cada vez mas gratas hacia un mundo mejor.

No es un paso fácil y en gran parte requiere de una acción de los gobiernos, en manos de ellos esta el camino al bienestar de la nueva sociedad. Las políticas sociales de las grandes economías y las emergentes no tienen en cuenta las inmensas posibilidades de las nuevas tecnologías.

Casi la mitad de la población vive concentrada en grandes ciudades y las previsiones demográficas  indican que para el 2050 leguemos a un 75%. Dos alternativas se plantean ante este evento, dos tipologías de ciudades, las que integran las nuevas tecnologías a las ciudades y las ciudades en donde las tecnologías se aplica sin ningún orden.

En el primer caso el uso el uso racional e integrado de las nuevas tecnologías harían de las grandes urbes un lugar amable para vivir. Entornos urbanos inteligentes en donde las tecnologías aplicadas se constituyen en el medio para hacer amable la vida en estas grandes urbes.

La movilidad principal problema de las ciudades se puede reducir notablemente mediante el teletrabajo, trabajo no presencial que permite que los trabajadores desde su lugar de vivienda pueda ejercer sus funciones. En las ciudades la mayor parte del trabajo es en oficinas, muchas de ellas en condiciones de confort no apropiadas. El teletrabajo con presencia virtual, tecnológicamente es posible hoy día, no es una fantasía de ciencia-ficción, internet lo hace posible.

Las comunicaciones es la tecnología dominante en este milenio, Internet la red de redes esta creciendo a un ritmo avasallador, tanto en cobertura como en velocidad. Las ciudades inteligentes son aquellas que su columna vertebral, centro neuralgico esta en las comunicaciones de datos, transporte, seguridad, servicios, etc.

“La respuesta puede encontrarse en grandes volúmenes de datos y el llamado internet de las cosas, donde los objetos previamente simples, "tontos" se hacen inteligentes al estar conectados entre sí.”

El internet de las cosas es la pesadilla para los expertos en privacidad, el estilo de las señales digitales de Minority Report, o vallas publicitarias que se comunicarían con los transeúntes con mensajes personalizados. La realidad es que ya vivimos en ese mundo y nonos enteramos, cuando navegamos en la red vemos unos anuncios publicitarios en una gran mayoría de portales y paginas de internet, el contenido de esos anuncios aparece de acuerdo a los perfiles de cada usuario, lo que consulta, lo que busca, esos son los anuncios de Google en su red de editores. Suena y lo es una invasión a la privacidad, pero este concepto de internet de las cosas llevado de una forma ética, conservando el anonimato del individuo de tal forma que es el individuo quien recibe la información de las cosas podrá brindar grandes beneficios para las personas que habiten en las grandes ciudades, el saber en donde esta aparcado el auto, cual es la estación de metro mas cercana o cual es el mejor supermercado para mi lista de compras, es tan solo una pequeña muestra de los beneficios que los individuos pueden recibir.

Las empresas de tecnología como Siemens, IBM, Intel y Cisco creen que las ciudades más inteligentes serán las que estén conectadas a la red.

Actualmente, IBM cuenta con 2.000 proyectos en curso en ciudades de todo el mundo, desde análisis de prevención de delitos en Portland, Oregón (EE.UU.) hasta bases de datos de agua en California, o sistemas de transporte inteligente público en Zhenjiang, China.

Su proyecto estrella está en Río de Janeiro, donde se ha construido un centro de operaciones, que se presenta como "centro neurálgico" de la ciudad.

La ciudad verde

Ciudad verdeLas nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, al desnudo, no es suficiente para la construcción de la una ciudad confortable en el futuro, requiere de una vestimenta verde, la ciudad verde.

En primer lugar debe estar libre de emisiones de carbono. Este camino es el más difícil por los antecedentes, un siglo de imperio petrolero. Cien años en donde el petróleo resulto ser el motor del desarrollo, estamos hablando de la industria automotriz y la electricidad, entre estos dos catalizadores de la economía del siglo XX esta alrededor del 90% de las emisiones de carbono. Desmontar este sistema económico no es tarea fácil pero es ya en el siglo XXI un objetivo. Los automóviles eléctricos cada vez se están masificando mas y el uso de energías renovables no contaminantes esta adquiriendo unas dimensiones que en las postrimerías del siglo XX eran inconcebibles técnica y económicamente.

“Las visiones de una ciudad verde a menudo incluyen rascacielos donde viviendas y espacio de oficina conviven con invernaderos flotantes o huertas en lo alto de los edificio.”

La ciudad del futuro tecnológicamente la tenemos al frente. La decisión para que sea posible está en las iniciativas gubernamentales, las grandes corporaciones y nosotros mismos.